mi mirada

¿Por qué una periodista se pasa al lado del vino y lo convierte en el centro de de sus proyectos y su foco de investigación? 

Me interesa trabajar en la intersección entre investigación, cultura, marca y venta. Me mueve especialmente aquello que una organización todavía no está viendo: inercias, tensiones, códigos culturales y oportunidades que pueden cambiar una decisión.

#Moving Wines me identifica como mantra:

  • Identificamos lo que es #moving (2º acepción en inglés) que es lo  emocionante, lo que no se ve y genera entusiasmo.
  • Provocamos proyectos para mover vinos, prejuicios, lenguajes y resistencias a lo nuevo.

Nuestro trabajo consiste en hacer visible ese valor, interpretar lo que está cambiando y convertirlo en decisiones.

El vino como moving

Moving Wines nace después de más de 25 años observando una paradoja: nunca se había elaborado tan bien el vino y, sin embargo, cada vez resultaba más difícil explicar por qué sigue siendo importante.

 

No se trata de abandonar el legado. Se trata de hacerlo legible en el presente.

El problema no es el vino. Es la pérdida de significado.

Mientras el sector hablaba de variedades, puntuaciones, técnicas o territorios, las personas cambiaban su forma de vivir, consumir, celebrar, viajar y construir identidad. Y cuando cambia la sociedad, también cambia el lugar que el vino ocupa en ella.

Por eso mi trabajo no consiste únicamente en hablar de vino. Consiste en entender qué está cambiando fuera del vino para hacerlo de nuevo legible dentro de la cultura contemporánea.

Observar comportamientos, tensiones, resistencias y nuevos códigos. Escuchar al diseño, la hospitalidad, la psicología, el comercio, la gastronomía o la filosofía. Detectar qué parte del legado sigue teniendo valor, qué necesita ser reinterpretado y qué debe cambiar.

Porque las respuestas que necesita el vino ya no están solo dentro del propio sector.

Están en su capacidad para volver a dialogar con el mundo.

Moving Wines convierte esa mirada en decisiones de marca, relato, experiencia y venta.

Porque el vino no es solo un producto.

Es un medio para hablar de territorio, identidad, memoria, comunidad, país, pertenencia, valores y belleza.

Gran parte del valor del vino ya existe, pero no siempre resulta visible ni relevante para quien está fuera del sector.

Tradición, territorio, cultura, familia, gastronomía, empleo o conocimiento pueden convertirse en enormes activos de marca, pero también en inercias si seguimos explicándolos con códigos que el mercado ya no comparte. Sus códigos, su cultura, la nuestra, de la que, sorprendentemente, nos hemos alejado. 

 

 

quien soy

Maite Corsín

Periodista, estratega de marca y especialista en cultura del vino

Durante años pensé que mi trabajo consistía en comunicar el vino. Después comprendí que el verdadero desafío era otro: ayudar a las personas a comprenderse a través de él.

Soy estratega cultural y de marca, periodista y catadora. Todo esto para no decir que soy consultora. Inquieta y observadora de lo social, innovadora de cabecera. Trabajo siempre en equipo, porque me gusta que las marcas crezcan y se relacionen.

He sido equipo externo y, sin embargo amiga y comunicadora para bodegas, instituciones y negocios del vino de todos los tamaños, ejecutando estrategia, integrando venta y comunicación como si fueran un solo departamento, desarrollando eventos con un nítido sesgo de Marca España y propósito. Siempre he creído que el vino es un pilar gastronómico y económico a descubrir.

Me inicio como consultora de comunicación y sumiller en agencias de marketing, para dar el salto al vino definitivamente vendiendo vinos españoles en ferias en Latam y en Lavinia, aunque mi mecha inquieta proviene de vivir el boom del vino español de los 90 y con su autor, José Peñín, un tour por el diverso mapa de vinos español. No nos dimos cuenta del privilegio de hacerlo y de cómo me sirvió en mi carácter. Tras más de 10 años como catadora y escritora me aventuro poniendo en práctica tantas necesidades de marca, comunicación y branding que reclamaban las bodegas menos visibles. Con ellas me doy cuenta que hay una profunda división entre contenido, continente y contexto cultural. Tocaba entonces la conexión con el consumidor y ahondar en el moderno mundo del marketing. Paso por ESADE y bebo del manual americano desde su visión del Wine Sales y Wine Business con los gurús del marketing y la psicología del consumidor en Sonoma. Cada vez me creo más el poder del trade marketing y la señalética, hasta el punto que escribo Terapia Antiestrés para Entender de Vinos.

Sin saberlo, aquel libro fue el primer laboratorio de un método que sigo desarrollando hoy: hacer que lo complejo resulte comprensible, que el conocimiento se convierta en experiencia y que el vino vuelva a ser accesible para todos.

El proyecto de Viajes de Un Catador lo lanzo en 2015 para seguir conectando con las necesidades comerciales de tantos vinos sin recursos y sumergirme en el mundo del ecommerce, la newsletter y los clubs de vino. Es un «to be continued» que ahora redito como observatorio comercial con todo lo aprendido. 

Me ha tocado otro boom, como generación bisagra: el digital, y otro más desafiante: resolver el gran problema de gestión y atomización de los agentes e instituciones del vino como la Fundación para la Cultura del Vino o Spanish Organic Wines. Con ellas hice eventos como “El Paisaje del Viñedo español” (FCV) y “Hacia dónde va la Marca España” (Enofusión). Crear cultura y reflexión de futuro para nuestro país me apasiona.

"La consultora nace de un proceso y una convicción: el vino no necesita más explicación técnica. Es cierto que hay que vender botellas, y el vino es alcohol, pero debemos construir marcas con significado y generar nuevas conversaciones".

Maite Corsín

Creo que es imprescindible la formación y aportar perspectivas nuevas e integrales en todos los profesionales de cualquier área del vino. Hacer las cosas con un por qué sí y un por qué no.

Coordiné el curso de verano: “La percepción psicológica del comprador de vinos” (UCLM) y sigo haciendo estudio de mercado creando el programa del Curso Superior Wine Business de Madrid Hospitality School.

Un curso de Marca y Cultura en Instituto Tramontana me hizo el necesario click personal para entender el valor humano y cultural que debe atravesar toda bodega, todo negocio, toda marca, toda persona. Me confirmó que una botella no es solo una botella, como los asuntos y desgracias  íntimas no deben ser nunca privados. Por eso me impulsa ayudarte. 

¿Qué aporto a tu empresa si has llegado aquí? Me gusta decir que transformo marcas y negocios, porque a su vez pienso y experimento con lo que no se ve para generar insights culturales. Buscamos soluciones únicas, oportunidades nuevas y positivas.

Tras estos años puedo decir que me siento feliz de aportar valor al sector y que me llena de alegría descubrir el fondo de las cosas, arañar lo útil de los cambios sociales, de lo nuevo. Del fondo. De lo invisible. Siendo la alegría el verdadero motor de mi marca. 

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